Kingdom Hearts - Análisis [ProbetaDeJuego]


Tengo que reconocerlo. Cuando este juego se publicó, Squaresoft era una empresa muy importante para mi. Estaba comenzando a meter la cabeza en este mundillo y la saga de Final Fantasy ocupaba un gran espacio en mi corazón. Y de eso va esta historia. De corazones.

Kingdom Hearts es la colaboración entre dos grandes marcas, Disney y Squaresoft, conectando sus dos universos. La primera rescata clásicos animados de la época a lo largo de diferentes escenarios y la segunda pone la calidad jugable, lo adereza con personajes de su saga más icónica y los hace orbitar alrededor de una historia de princesas y villanos. De luz contra oscuridad. De bien contra el mal. Y parece una locura demasiado absurda para funcionar pero... funciona maravillosamente.

Cuenta las aventuras de Sora, un chico obsesionado por viajar más allá del mar... hasta que un día sufre un accidente que lo separa de sus amigos Riku y Kairi. Perdido en un lugar que desconoce, intentará reencontrarse con ellos de nuevo y volver a casa pero el destino le tendrá preparado otros planes: Ser el portador de una llave espada. En este colorido y frenético action RPG, nos enfrentaremos a sablazos a los sincorazón, sombras que invaden mundos como el de Tarzán, Aladdin, La Sirenita y muchos otros que daré el beneficio de la sorpresa. 

La Atlántida será un mundo musical,
una de las deshonrosas excepciones. 
En cada mundo iremos en compañía de Donald y Goofy jugando ciertas escenas de las películas, combatiendo junto a sus protagonistas y contra sus respectivos villanos. Tiene un valor muy claro y es que si has disfrutado de las películas, vas a tener cierto gozo en explorar más allá de lo que te mostraba la cinta de vídeo. Estarás allí dentro, podrás irte de tour y hablar con los personajes que conoces... y si ya es el caso de que Final Fantasy te gusta, se te caen las bragas al suelo. Es una fantasía. Paralelamente, consigue entretejer otra trama, culminando con mundos de cosecha propia y un jefe final muy digno, dicho sea de paso.

Kingdom Hearts sabe guardar un tono, depositar un valor sobre las emociones y las amistades porque tiene bien claro el target adolescente al que va dirigido. Es el primer juego que usa el recurso del shonen de forma tan bombástica y efectiva gracias su potente apartado cinematográfico y sonoro. Hace que muchos universos puedan estar cohesionados con naturalidad y abrigarlos bajo el tono del momento, que puede ser desde lo más cómico hasta lo más dramático.

En cuanto al apartado jugable nos moveremos por pequeños espacios donde Goofy y Donald nos asistirán. De nuestra cuenta va cómo orientar a Sora. Sus combos con el arma, las magias que se pueden asignar a comandos rápidos o los objetos de recuperación. Y digo orientar porque aunque desbloqueamos habilidades, habrá que gestionar cuales tendremos activas, ya que tienen un límite. También tendremos otras llaves espada, amuletos y demás accesorios junto a un sistema de orfebrería que emplea drops y materiales para fabricarlos. Profundiza lo suyo en ello.

Regla número uno: Cuidado con los canosos
Los enemigos, son de lo más variopinto. Cada uno tiene patrones de ataque únicos, formas de abordarse de forma segura o de vencerse rápido. Puede que la clave sea cargar por la espalda, bloquear, lanzar una magia elemental, esperar el momento justo... y donde Kingdom Hearts brilla es en la disposición de los mismos, algo que solo se puede apreciar en dificultades elevadas donde uno debe marcase un orden de objetivos y estrategias muy concretas si se quiere salir con vida. Es ese uso inteligente presente pero inapreciable en condiciones normales lo que le da valor al combate.

¿Pero se juega bien? Pues... hay que reconocer que el paso de los años no le ha sentado muy bien. Los juegos evolucionan y esta clase de géneros tan enfocados a la acción se acaban resintiendo sí o sí. Para su época, fue un despliegue técnico magistral. Las animaciones son fluidas y hay mucha tralla en pantalla. Enemigos, orbes saltando y girando o partículas estallando alrededor nuestra sin afectar al rendimiento. Hoy en día pesan bastante los contras siendo la tosquedad de los movimientos, la escasez de opciones a principio del juego y la cámara los grandes detrimentos. Especialmente la cámara. Hay que estar manejándola continuamente, se choca y desencuadra en espacios cerrados y deja otros enemigos fuera de vista cuando enfocamos a uno. Es un problema persistente a lo largo de todo el juego. El plataformeo tres cuartas, ya que hay secuencias de saltos super pillados, Sora se desliza en los bordes de las superficies y tiene problemas para agarrarse a ciertos sitios.

Tampoco quiero disuadir a nadie con ello. Es un buen juego. Desde sus primeros minutos se esforzará en crear intereses o rivalidades con los demás personajes. La progresión del juego es buena. Cada mundo ofrece formas diferentes de jugar e incorporan muchos extras una vez volvemos a visitarlos (cofres, enemigos, jefes secretos...). Cabe destacar Bastión Hueco y Fin del Mundo como unos de los lugares que más me impresionaron en un videojuego. Coliseo del Olimpo, además, exprime el combate al máximo (y sobrevivir a tiempo real contra el gran Sefirot es una PASADA).

Bastión Hueco y su música tiene algo que me atrae, que desearía que fuese real y hacer de ello mi morada.
(Yep, las capturas son de las compilaciones en HD)
El juego está lejos de ser una obra maestra. No trata de profundizar, ni transmitir un mensaje. Los personajes no evolucionan con sus vivencias a través de los mundos porque lo que busca es complacer a través de fanservice... y no es malo mientras lo consiga. La pena es que no apunte más alto, porque por poder, puede.

¿Recomendable? Si los años no han hecho mella en ti y puedes perdonarle el paso del tiempo, Kingdom Hearts es un título notable que te hará pasar momentos para el recuerdo. Más si creciste o has pasado por las obras con las que trata.
KH KH1


"Donald cura, el inútil eres TÚ"
Por: Orgem





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